Una vez que terminé de leer y reflexionar acerca del tema “la aventura de ser maestro” me surgen los siguientes comentarios:
1) El docente es un ser humano, el alumno es un ser humano, luego entonces por qué a veces nos empeñamos en deshumanizar la actividad de enseñar y aprender, haciendo a un lado nuestra parte emocional y sólo nos enfocamos a la parte racional (inteligencia) de los individuos.
2) ¿Cómo pretendemos que los jóvenes adquieran conocimientos que les resultan tan ajenos y distantes, ya que no entienden para qué les va a servir tal o cual materia? Y nosotros pasamos por alto esa explicación que es necesaria para engancharlos en nuestra materia.
3) ¿Cómo podemos esperar que nuestros alumnos se interesen y diviertan en nuestra materia si nosotros mismos no sabemos cómo hacer para despertar su interés y participación?
4) ¿Cómo pretendemos tener alumnos de primera si a veces los tratamos como alumnos de segunda o de tercera? Pensamos que son unos burros que no dan para más porque no entienden a la primera y entonces nos concentramos en aquellos que sí captan inmediatamente porque sí son inteligentes y nos podemos entender bien y los demás.......no tienen remedio, eso nos justifica y limpia nuestra conciencia.
Afortunadamente con estos cursos se nos despiertan las conciencias y entramos en un proceso de autoevaluación en el que podemos ir trabajando con nuestras debilidades para irlas transformando en fortalezas.
10 de mayo de 2010
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